La Naturaleza es el mejor parque de atracciones para cualquier niño. Y no sólo para los niños y niñas, también es un magnífico escenario de recreo para adolescentes, incluso esos que odian todo y no soportan ni su propia sombra, y mayores, con ganas de desconectar de los adolescentes emocionalmente desequilibrados y los niños hiperactivos por defecto.

Los niños y las niñas que crecen en ciudades están más expuestos en su cotidianidad al asfalto, la contaminación en todas sus variantes: ambiental, acústica, lumínica, visual… Muchos desconocen el origen real de la leche porque nunca han visto una vaca, su único contacto con los árboles son con aquellos que están vallados o que se encuentran junto a la carretera en amplias avenidas, por lo que jamás han intentado subirse a uno. Hoy los niños y las niñas de ciudad no pueden interactuar con la Naturaleza. ¿Cómo lo solucionamos?

Los fines de semana nuestros pequeños también necesitan desconectar, pasar tiempo de calidad en familia y alejarse de sus obligaciones infantiles, en muchos casos asfixiante desde temprana edad, con tantos deberes y extraescolares. Si es posible, los fines de semana hay que aprovechar para escapar a entornos donde la Naturaleza en estado puro sea la protagonista absoluta de la jornada, potenciando el aprendizaje por descubrimiento.

Los niños y niñas en la Naturaleza exprimen sus sentidos vitales, como el tacto, el movimiento y el equilibrio, por lo que sus redes y conexiones internas benefician el correcto desarrollo biológico, un don natural durante esta primera infancia. Esto despierta en los pequeños de casa unas ganas naturales de aprender y explorar. Además, este contacto proactivo con el medio ambiente favorece y facilita el desarrollo motriz, lo que activa su imaginación a través del juego, y fomenta otros valores en sentido positivo: respeto, tolerancia, exploración, cuidarse mutuamente, convivir, explorar…

“La actividad educativa de hoy nos llama a re-crear formas de relación en las cuales potenciemos la vivencia de sentir el esfuerzo y logro junto al placer, disfrutar el ejercicio, la libertad de sentir sabores, olores, sonidos, sensaciones, desafíos y encuentros. En definitiva, desplegar nuestro potencial en juegos donde los materiales e instrumentos seamos nosotros mismos. Cuando niños y niñas son actores protagónicos, los beneficios se amplían a todas las dimensiones de la vida. La vida activa, sobre todo en contextos naturales, disminuye la falta de interés que pudiese existir en lo relacionado con el aprendizaje de contenidos pedagógicos.(…)”, explican en la iniciativa chilena  Crece Contigo sobre la importancia de la actividad y contacto con la naturaleza en niños y niñas.

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Por tanto, los niños y niñas, adolescentes, mayores… Todos debemos organizar bien nuestro tiempo, y marcar en la nueva agenda del año los días que vamos a salir, que vamos a desconectar de lo digital para vivir lo analógico, lo auténtico, lo real. Este nuevo año es el año de volver a conectar con la Naturaleza, de fortalecer la autonomía de los pequeños mediante el descubrimiento de lo natural, dotarles a ellos mismos -y a algunos de los mayores- las herramientas para aumentar la seguridad en uno mismo. Así, el calendario de este año debe estar lleno de días blancos de trineo y taza de chocolate caliente en Baqueira Beret, de verdes primaverales y flores silvestres alrededor del Camino Real, de azules cristalinos de las aguas del Garona que bajan frescas en el calor del verano, y de muchos días multicolor como las hojas de los árboles de la Val d’Aran en otoño cuando se preparan para el invierno…

Porque una buena combinación nunca falla, los niños y las niñas en la Naturaleza siempre es un plan ganador.