“Debía tener entre unos siete o nueve años, y mi hermana justo empezaba a andar con cierta coherencia, debería tener entre dos y tres años. Aquella fue mi primera experiencia de acampada familiar, y jamas la olvidaré.

Mis padres estaban casi incluso más ilusionados que nosotras. Desde que empezamos a preparar el viaje, las mochilas y todo el kit de camping, hasta que llegamos a nuestro destino entre las montañas de la Val d’Aran, fue el viaje familiar del que mejor recuerdos guardamos. Durante todo el camino estuvimos cantando esas viejas canciones ya vintage de hace veinticinco años, cuando los cassettes de Miliki, Xuxa y Bom Bom Chip eran la banda sonora de cada excursión en aquel clásico Peugeot 205 de mi madre, ya que el de nuestro padre decidió jubilarse pocos días antes.

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Llegar y montar la tienda de campaña fue toda una experiencia. Las tiendas de campaña de antes, por si las nuevas generaciones lo desconocen, eran dignas de auténticos ingenieros. Palos y más palos, ¿dónde va cada palo? Ataques de risa sin parar, de esos en los que se te desencajan las mandíbulas y te empieza a doler la tripa, pero en plan bien. ¡¡Vaya momento!! Eso sí, eran tiendas de campaña de verdad porque las de hoy en día lowcost no aguantan ni un sólo chaparrón… De hecho, esa tienda de campaña nos duró casi quince años más de mucho movimiento.

Finalmente ya con la tienda de campaña montada empezó la segunda parte del viaje. Acostumbradas a la ciudad, durante estos días aprendimos a convivir con los bichitos, descubrir el intenso trabajo de las hormigas, ver cómo nacen las mariposas, e incluso mi hermana y yo -más yo que mi hermana, la pobre se dejaba llevar por mí- quisimos organizar una granja ecofriendly para los caracoles… ¿Y nuestra perrita? Ella fue la que más disfrutó…

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Han pasado veinticinco años pero seguimos recordando esas vacaciones como si hubiesen sido ayer, en cada cena familiar todavía contamos anécdotas de aquellos días, y a nuestros padres se les ilumina la sonrisa con cada recuerdo de aquellos días.

Esta fue la primera vez, pero siempre que podemos volvemos a Verneda Camping Mountain Resort, porque las vacaciones aquí siempre son perfectas. ¡¡Muchas gracias!!”